#Torreón. Jorge Torrez Bernal.
La mala educación del supuesto activismo
El lunes 26 de agosto de 2025, en Torreón, durante el arranque de obra del paso a desnivel Independencia–Abastos, encabezada por el gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez, una mujer irrumpió con un megáfono denunciando un supuesto “ecocidio” de más de cien árboles.
No fue un acto espontáneo: fue una puesta en escena deliberada. Lentes oscuros, tapabocas, la cabeza cubierta: un histrionismo cuidadosamente calculado para impactar, para provocar escándalo, no para dialogar.
En su cuenta de Instagram, Migala Laguna escribió:
“El día de ayer nos manifestamos en la inauguración de una obra ecocida, excluyente y carrocentrista que nos costará 365 MDP. Somos ciudadanos apartidistas…”

Y añadieron:
“Migala Laguna es un Colectivo que obtuvo su forma y su fuerza tras la noticia de que tumbarían nuestros árboles de Bulevar Independencia. Nos conocimos de manera orgánica en la primera y segunda manifestación…”

Contradicciones
Se presentan, pues, como un colectivo “apartidista”, recién nacido y orgánico, surgido únicamente de esta coyuntura. Pero lo que dicen las cuentas nacionales del Proyecto Migala es otra cosa. Desde 2023 han publicado con claridad:
“Proyecto Migala es un movimiento político… Una de esas estrategias es buscar el registro como partido político nacional en el año 2025.”
Y precisan:
“Para lograr este registro es necesario contar con el apoyo de 258,030 personas afiliadas y realizar al menos 20 asambleas estatales.”
Además, difunden instrucciones para registrarse en la aplicación del INE, dejando claro que la meta es formar un partido:
Instrucciones claras
“Este es el punto más importante puesto que es donde registras tu apoyo al partido… Solicitante del Proceso de Participación Ciudadana: PARTIDO MIGALA.”
La contradicción es flagrante: mientras Migala Laguna se presenta como un colectivo ciudadano “apartidista” recién nacido, Migala Nacional reconoce desde 2023 que es un proyecto político con manifiesto, reglamento y ruta crítica, con la meta de convertirse en partido político nacional en 2025.
No se trata de un descuido:

Instrucciones claras
“Este es el punto más importante puesto que es donde registras tu apoyo al partido… Solicitante del Proceso de Participación Ciudadana: PARTIDO MIGALA.”
La contradicción es flagrante: mientras Migala Laguna se presenta como un colectivo ciudadano “apartidista” recién nacido, Migala Nacional reconoce desde 2023 que es un proyecto político con manifiesto, reglamento y ruta crítica, con la meta de convertirse en partido político nacional en 2025.
No se trata de un descuido:
es una mentira.
El Proyecto Migala es encabezado por José Luis Hernández Juárez, conocido como Pepe Migala, un youtuber con más de diez años de trayectoria que ha construido una comunidad amplia en torno a la filosofía, la crítica social y la política. Su trabajo como divulgador merece reconocimiento. El proyecto nacional tiene estructura, objetivos definidos y una aspiración legítima. Pero lo que ocurre en Torreón, Coahuila, con quienes se dicen parte de ese proyecto, es otra cosa: o están confundidos, o responden a agendas ocultas, ajenas.
Siempre he sido un crítico de los gobiernos de Coahuila y de Durango, así como de los municipios de Torreón, Gómez Palacio y Lerdo. Lo he hecho con solvencia jurídica y política, con argumentos y propuestas, viendo siempre de frente, mucho antes de que existieran las redes sociales o de que la palabra “activismo” se degradara en un teclado.
En días recientes, la Secretaría de Infraestructura y Desarrollo Urbano del Estado, en coordinación con la Dirección de Ecología y Medio Ambiente de Torreón, nos convocó a consejeras y consejeros ciudadanos del medio ambiente para informarnos los pormenores de la obra y recoger nuestras observaciones.
Ahí se aclaró: no son cien árboles, sino menos de cuarenta los que no podrán trasladarse, con la compensación legal correspondiente (cinco nuevos por cada ejemplar retirado). Hubo apertura, se nos informó y se nos escuchó
Por eso me indigna aún más el intento de manipulación de la opinión pública.
La persona que irrumpió en la inauguración fue utilizada como rostro de una agenda que no necesariamente era la suya, reducida a chivo expiatorio de un acto burdo que obedece a una estrategia política futura.
Eso no es activismo.
A eso se le conoce como irresponsabilidad, inconsciencia, ignorancia.
El activismo, cuando es genuino, se ejerce sin agendas ocultas y con resultados tangibles.
Lo que vimos en Torreón fue manipulación disfrazada de ecologismo: una lastimosa forma de la mala educación, una pornográfica falta de respeto a la ciudadanía, y una traición a flagrante a las causas que se dice defender, materializándose en un doloroso retroceso, vergonzante y lesivo, de nuestra deteriorada vida política.
Pretender incidir en la “res pública” desde la comodidad de la casa, desde la cantina o desde el celular, creyendo que publicar y republicar contenido equivale a transformar, no es más que jugar el triste juego del Tio Lolo.
El cambio verdadero empieza con uno mismo, lo afirmo con conocimiento de causa y con solvencia moral, diciéndolo de frente y con valor, poniendo los puntos sobre las íes, como se deben hacer las cosas, aunque les arda.
¡Compártelo!
Comparte esta historia!.

