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#Torreón. Al LARGUERO DERROTANDO DEMONIOS

Por Alejandro Tovar

Cuando caminas por senderos ya recorridos, cuando ingresas a paisajes que tiempo atrás conociste, te encuentras con imágenes que son como viejos libros que ahora relees. Y esa vegetación actual no solamente es distinta y aunque fuera igual, no te das cuenta que quien ejerce el cambio, eres tú. El entorno es un espejo de contrastes y descubres que ya no eres el mismo.

Igual sucedió el domingo. Y hasta pareció que veíamos al Pachuca de Chueco Candia en la cancha de San Isidro en 1967, contra Laguna. El partido que decidía el ascenso a primera. Los Tuzos con Guerrero, Lizaola, Aceves, Ceballos, Corona, Araujo, Ramírez, Acosta, Zárate, Castillo y Arredondo. Un choque vibrante y Pollo Castillo no pudo resolver, solo, ante Villalpando. Todo terminó 0-0 y a la semana siguiente Pachuca se coronó en casa. Laguna lo hizo al año siguiente. ¿Por qué el parecido con Santos y Juárez?. Porque son equipos de segunda en primera división.

Releer, decíamos, es como volver a pasear y escuchar a los autores favoritos, en ese su bello estilo que siempre se sale del presupuesto, porque el requisito del joven es tener curiosidad porque cada libro es un maestro y vemos que los textos no envejecen, como nosotros lo hacemos. El tiempo nos enseñó a conocer los niveles de la calidad y también nos hizo exigentes y excépticos.

Los muchachos de Mr. Pavia ponen deseo y voluntad, igual que los chicos juarenses pero no hay forma de encontrar un filón de clase, de categoría. Lo que miras es forcejeo, aunque algún narrador ingenuo que se guía con piloto automático, nos entrega el relato con una emotividad que no existe, están como en la búsqueda de lo que nunca hubo, por ello uno debe aplaudir a la gente que paga por boletos tan caros y recibe un espectáculo de segunda división que reaparece en TSM.

El sábado te asomaste por tv para el anunciado clásico regio l que se prometían maravillas y encuentras mediocridad, falta de ambición, con una maravillosa afición que paga oro por cero futbol. Afortunados los de CDMX con América y Cruz Azul en notable partido, con grandes goles y emociones, con jugadores brillantes, desentonado por un torpe arbitraje de Santander, que vive entre el escapismo y la frivolidad. Con su indolencia se convierte en el ministro de las sombras.

Los perfumes del ayer siempre viven y uno mira para todos lados y no puede evitar ni nostalgias ni comparaciones. ¿Qué Arteaga, Bruneta, Gorriarán y Cervantes no se hicieron en Santos y por qué no están aquí?. Como que septiembre es el mes de la memoria y uno finalmente se convierte en lo que piensa. Santos es el campeón del negocio y el colero de la liga. Ahí está.

Total, que releer es revivir y actuar, es encarar realidades que son como lotería del destino. Por eso mejor es cambiar el rumbo. No se puede evitar los acontecimientos, vayamos entonces a la ficción, donde los artistas no piden perdón y donde los medios son, fuente de conocimiento y no hablan con la boca pequeña, donde se admira calidad y excelencia de expertos, ¿o no es así?.

Es mejor vivir como nuestros oficiales de tránsito, que asaltan con casco y cubre bocas, para no ser identificados. Vivir embozados, recordando a los viejos héroes, releyendo los libros de juventud, convencidos de que la belleza es una aspiración ingenua, huyendo de las tendencias que nos llevan a la mediocridad, viviendo la inquietud de que no siempre la justicia premia al mérito y que finalmente la vida que escogimos se escapa del libreto y escribe su propio guión.

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