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#Torreón. Déjà vu

Pasaron más de 12 años cuando el ingeniero Miguel Ángel Riquelme Solis, tomó protesta para ser alcalde de la ciudad de Torreón, fue el miércoles uno de enero del 2014, para el periodo (2014-2016), uno de los presidentes más jóvenes en hacerlo -43- hoy por razones inéditas, la muerte de su amigo el alcalde Román Alberto Cepeda González, y por su conocimiento y experiencia y también por las disposiciones legales del Congreso y del Ejecutivo, volvió a tomar protesta en el mes de julio del año en curso. En aquella ocasión llegó con energía, pundonor y por supuesto, por el voto popular, con ello afianzó proyectos verdes, deportivos, culturales, de turismo de gran envergadura. -Teleférico- y de desarrollo e infraestructura económica. Hoy llega con menos tiempo, a la mitad del camino, pero con mucha más experiencia, conocimiento y aplomo; no solo porque gobernó esta ciudad, sino por la perspectiva que le dió el haber gobernado el estado, (2017-2023) al igual que su paso por las legislaturas locales y federales, de hecho, hoy es alcalde en funciones pero también es Senador con licencia. Ante esto, somos testigos de una acción de gobernanza política jamás vista en el México post revolucionario. En consecuencia, la expectativa de los torreonenses es grande, por los testimonios que dejó como alcalde la primera ocasión y luego como gobernador.
MARS ha confirmado que llega a esta administración para consolidar lo que más siente la gente en su día a día, los servicios públicos: el servicio de agua, drenaje y alcantarillado, la pavimentación y el bacheo, la recolección de basura, la limpieza, la iluminación y una asignatura en que se significó como alcalde y gobernador y que aupó a Torreón y al estado de Coahuila como ejemplo nacional: ¡La Seguridad! y por consecuencia, el flujo de inversiones nacionales y extranjeras.
Este déjà vu, también registra a su partner de política, a quien fuera presidente de Torreón, Eduardo Olmos Castro, (2010-2013) antes de Riquelme Solís, y hoy secretario del Ayuntamiento al lado de su jefe político, a quien por cierto le tocó la infamia de la violencia en su mayor degradación, y con ello iniciar la recomposición del tejido social, la purga total y absoluta de los cuerpos policiacos y el proceso institucional a seguir con los tres órdenes de gobierno para obtener el anhelo de todos; Un Torreón seguro. El trabajo de este tándem político llegó a su crisol y hoy, después de 16 años, los tenemos de vuelta por y para el bien de Torreón.
AGV

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