#Torreón. Scherer. Por Abdón Garza.
Ni venganza ni perdón, Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez. c2026 Ed. Planeta, 324 p.
To the psychos. May we enjoy them in fiction but never encounter them in real life.
Rina Kent
Pueden resultar entretenidas las historias noveladas de psicópatas pero nunca te encuentres con ellos en la vida real.
Rina Kent
Voy con un cliché para darle cauce a este libro: “Si el referente periodístico de los últimos 50 años de nuestro país, Don Julio Scherer García, fuera testigo del México de hoy, seguro volvería a morir pero decepcionado, cabreado y encabronado”.
Y lo que más lamentaría de su persona sería la total y absoluta ingenuidad de infante para con Andrés Manuel, haber involucrado a su familia con la del Peje y berrear por la total falta de lectura -escudriño- hacia el acomplejado tabasqueño, quien trazó una ruta política astuta y perversa que le diera el suficiente tiempo para embaucar a tirios y troyanos. El amo del engaño lo hizo, así sabía que engañando y usando a Don Julio, tendría a la prensa crítica de su lado y ésta, al tiempo, lo llevaría a Palacio. Scherer García, perdió ante el gran embaucador de Macuspana, ese sexto sentido que lo diferenció y lo catapultó a ser el periodista más respetado del gremio, fue engullido como pejelagarto por un pejelagarto mayor, rapaz y hambriento de poder, pues no fue capaz de identificar que tan solo fue un instrumento del ladino, en consecuencia, y para desgracia de los mexicanos, fue mareado y cegado por el flautista de la transformación de cuarta, como millones de compatriotas más. Sí, el tipo que siempre se presentó como una blanca e inocente palomita, escondía una alma negra con esencia de ave carroñera. Don Julio falló porque fue atrapado por el mitómano que hoy tiene a México de cabeza: La institución más acreditada en nuestro país fue sometida y desprestigiada por sus intereses perversos, la Secretaría de Marina. El sector salud fue desdeñado, sobajado y mutilado en la proveeduría de medicamentos – mega farmacia fraudulenta- así como en la falta de equipo y mantenimiento a hospitales. Y lo inverosímil e imperdonable, el descabellado, estulto y mortal mal manejo de la pandemia que trajo muerte y desolación a miles de familias. Basta recordar al malogrado doctor, Hugo López-Gatell,
exsubsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, hoy becado en Ginebra, Suiza; quien en uno de los momentos más bochornosos y vergonzantes en la historia socio política de nuestro país, pisando el juramento de Hipócrates, -Los médicos lo pronuncian al graduarse para comprometerse a ejercer su profesión con ética, ayudar al enfermo, no causar daño y mantener el secreto profesional- tuvo la desfachatez y la grosería de olvidarse de la ciencia para decir y alardear:
“La fuerza del presidente es moral, no es una fuerza de contagio». Y la otra mamarrachada del “detente” del mayor manipulador que ha tenido este país cuando jugando con el fervor religioso del pueblo de México, aupó sobre la medicina preventiva las estampitas y escapularios del Sagrado Corazón de Jesús. -En marzo de 2020, durante el inicio de la crisis sanitaria, AMLO afirmó que su «escudo protector» eran estos amuletos y valores como la honestidad- pero el tiempo que nunca perdona puso las cosas en su lugar:
Barredoras y cárteles por doquier, -los cuales fueron claves para operar elecciones y ganarlas, por supuesto, para el partido en el poder, ejemplos: Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Michoacán, Tabasco, Chiapas, Yucatán, Oaxaca, Veracruz y Estado de México, entre otros-. Los poderes Judicial y Legislativo, cooptados y sometidos al ejecutivo; el árbitro electoral comiendo de su mano al igual que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, para con ello reventar el estado de derecho y la democracia. Con el huachicol fiscal, defraudando a Hacienda y haciendo multi millonarios a sus hijos y socios, y matando a integrantes de la Marina y también a civiles, montones de dinero tirados a la basura y al bolsillo de sus partners, trenes sin pasajeros y peligrosos, un aeropuerto sin usuarios, sujetos pendencieros y execrables con fuero -Adán Augusto, Noroña, Rocha Moya, y muchos más. Si el gran pez fue capaz de engatusar al viejo, porque no al hijo primogénito, abogado prominente, Julio Scherer Ibarra…
Sin embargo, y en descarga a lo que pudo aprender de su padre, y rumiando lo que no pudo o no quiso cambiar del Presidente desde la “afectiva hermandad” y la conserjería jurídica, el texto se puede y debe leer entrelíneas, sin necesidad de apuntes crípticos, pues afirma Scherer Ibarra, que los radicales y perversos se adueñaron de la agenda política -para no decir y ¿encubrir? al enfermo de Macuspana, decir sin decirlo- y en ese Mafia, el mitómano puso a sus hermanos -putativos pero más que por afecto, por defecto al billete- , así lo registra el autor de este libro, quien era, fue, uno de sus queridos hermanos, pero que al tiempo quedó en el ostracismo y rebasado por la superioridad de la cofradía de lo absoluto: la secta de la diatriba, de las tranzas, de la complicidad con los carteles criminales y de la demagogia. De sus alfiles, Adán Augusto López, Jesús Ramírez, Alejandro Gertz Manero, Ricardo Monreal, entre muchos otros, aseguró Scherer Ibarra que éstos le hicieron mucho daño al país, con los temas que hoy todos conocemos, por ejemplo, la Reforma Judicial pueril y estúpida, sometida y cómplice del ejecutivo, emanada de una tómbola y aderezada de acordones. La banda criminal de la barredora, encabezada por el ex gobernador de Tabasco, ex secretario de gobernación y hoy senador de la república, Adán Augusto López, sujeto impresentable pero vigente por la Presidente, Claudia Sheimbaum.
Del operador de las conferencias de prensa llamadas mañaneras, se refirió así: “Jesús Ramírez, un gran manipulador, llevaba al Presidente a tomar decisiones equívocas, se demostró con el asunto del glifosato que el Conacyt no fue capaz de producir el producto que sustituiría al mismo. Ni siquiera se acercó. Y provocó controversias en el T-MEC y sanciones a México, un problema que se arrastra hasta hoy. Y se replicó en muchos otros ámbitos. Ocurre ahora también con el fracking: se aceptó que hay que utilizar fracking para explotar yacimientos de gas, y estuvo prohibido”. p229
Julio Scherer Ibarra, fue acomodaticio, cobarde y miserable, pues jamás encaró a su jefe ni le reclamó por la cantidad de pendejadas que hizo para fastidiar al país. Éste rubricó su texto encubriendo y cargándose con Andrés Manuel López Obrador, aduciendo lealtad y avalando, lamentablemente, su sociedad con los carteles del narcotráfico y cerrando los ojos, también, a todas las trapacerías que tienen a nuestro país en la quiebra económica, política, social, ética y moral. ¡México al servicio de los sátrapas!
Por eso y mucho más, Don Julio Scherer García, uno de los periodistas más connotados en la historia de México, padre del autor de este libro confesionario -mea culpa- debe estar revolcándose en su tumba o lubricando sus cenizas para encontrar la forma de enmendar su más grande error como periodista y como ser humano: Avalar al enfermo de poder y destructor de las instituciones que a él, Don Julio, le tocó construir desde la trinchera de la crítica periodística.
AGV
Pd: En consecuencia seguro estoy que, el Maestro, creador de la revista Proceso, donde quiera que se encuentre, pujaría por terminar con esta pesadilla que solo puede ser detenida por usted, ustedes, nosotros; votando firmemente por la mejor opción opositora al régimen y expulsándolos de Palacio y del poder para siempre.
AGV
-God of ruin, Rina Kent, ed. Bloom Books. 505 p.
AGV
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